A estas personas se dirige una parte muy importante de la acción que se desarrolla en la Fundación Instituto San José, de los Hermanos de San Juan de Dios, en Madrid.
Los religiosos hospitalarios, conscientes de que el cuidado de un
enfermo es siempre una dura “carga” para cualquier persona, atienden al
“paciente oculto” en las repercusiones médicas, sociales y económicas que puede llegar a sufrir. Algo que hace de un modo coordinado, encabezado por el Grupo de Ayuda Familiar (GAF),
que es el que se encarga de ayudar emocional y socialmente a aquellos
que acompañan a enfermos con discapacidad intelectual, en cuidados
paliativos y en el posterior tratamiento del duelo.




